sábado, 10 de junio de 2017

Prohibida


El tiempo devora mi carne
escupo flores perfumadas
te escurres por mis madrugadas
hechicera con olor a jazmín

Arden, en mis manos 
los libros
en el infierno de las palabras
y tu sabor a miel
recorre mi lengua ávida 

Lamentos y lágrimas
conjugan tu sacro Poema
preñado de otro poeta 

Compasivo, mi tiempo
que devora mi carne
perfumada de jazmín
allende los mares 

M. Portanova







lunes, 5 de junio de 2017

Seducción criminal


En plena era de las celebrities de todo a cien, parece imposible que cualquier tiempo pasado en las portadas de las revistas fue peor. Y puede que no lo fuera, al menos estéticamente hablando.
Es comprensible el furor que unas mujeres, ciertamente fatales, más cerca de las
pin-ups cinematográficas que de las malhechoras al uso, provocaron desde las portadas de las detective magazines, un género que dominó los quioscos estadounidenses  de 1924 a 1969.

Para comprender el fenómeno, es necesario situarse, al rededor de 1934, en plena era del jazz, la prohibición, el crimen organizado y la Gran Depresión. Los ciudadanos de a pie eran tratados como vulgares criminales y éstos, como estrellas ;Machine Gun Kelly, Bonnie y Clyde, Babyface Nelson y John Dilliger eran tan famosos  como los actores del crimen de gánsters. Y los policías que los perseguían  también tenían sus 15 minutos de fama en portadas ilustradas por el gran Jim Thompson.

Sin embargo, con la fin de la crisis económica , la libre venta del alcohol y los malhechores épicos en prisión, las revistas de detectives - True Detective, American Detective, Inside Detective, Real Detective, Master Detective, Starling Detective...- sufrieron una curiosa metaforfosis. En una maniobra de ventas maestra que aún hoy sigue poniéndose en práctica, dieron con la fórmula para vender casi cualquier cosa:  sexo+violencia.

Todo tipo de chicas malas seducían desde cientos de portadas contando, no sólo la historia de los detectives que las perseguían, sino también las actitudes del país hacia el "pecado, el crimen y el castigo".


Por supuesto, la intención de estas publicaciones no era solo la de informar al público sobre el imperio del mal. Los relatos se construían cuidadosamente para que finalizaran con un mensaje moralizante  y disuasorio.
Como curiosidad contar que Eric Godtland, coleccionista compulsivo de todo lo relacionado con el modernismo, lo hawaiano, la música  y las chicas, ha reunido en True Crime Detective Magazines 1924-1969 (Tachen) los mejores momentos de cuatro décadas en las que las celebrities eran seductoras criminales que siempre acababan entre rejas. Casi, casi como las de hoy. 



domingo, 4 de junio de 2017

Perfecta

Mis ojos te desnudan
al ritmo que tu blusa
va cediendo
botón a botón

Te beso, me besas
la boca
el cuello
tus senos semi desnudos

La raja de tu falda
deja entrever 
tu esencia de mujer


Me ignoras,
te vuelves 
 callas inesperadamente,
no quieres ser real
volverte real,
quieres que te sueñe
te desee, te anhele
hasta el día 
en que dejarás de ser,
mi perfecta
ilusión
mi más ardiente
fantasía


Marco. P

viernes, 26 de mayo de 2017

perversa libertad

Sumisa y a la vez, retadora acepta mi juego. 
 No por amor si no por su placer personal :
el de sorprenderme. 

 Ella acepta las cuerdas de cuero 
sobre su cuerpo, 
porque en ellas su alma se siente libre.

Cuando acepta mis perversiones
 se siente libre y segura 
renegando de mi amor

M.P

jueves, 2 de febrero de 2017

Contigo

-A la más amada


Quiero quedar contigo. 
Volver a ver esa sonrisa en tu boca.
      Verte acercar ágil, alegre,
 con tu cabello ondeando ligeramente.

      Deseo que me mires desde la ventanilla del coche, 
medio agachada, que subas, 
que te sientes a mi lado.

      Quiero acercarme a tus labios,
  sentir tu aliento,
 percibir tu vibración,
     sellar tu boca con un beso.

      Deseo pasar una velada alegre
 y substancialmente positiva contigo.

      Quiero que cenemos juntos, 
que bebamos, que brindemos.

      Hablar distendidos largo tiempo, 
conocernos un poco más.

      Deseo que la noche no se termine con la cena.
      Quiero que tomemos una copa en un pub. 
Que nos dejemos envolver por la música
 que nuestro interior se riegue con bebida fresca y
alcohol…
con una mezcla más potente que el queroseno.

      Salir abrazados por el talle,
  caminar entre las calles,
 sin rumbo, perdidos en la noche.
 Mirando la luz de la luna.

      Deseo que nuestro propio instinto
 nos lleve hacia donde los dos
ya sabemos y queremos.

      No importa dónde sea,
 bajo que techo.
     Será un lugar en donde solo latirán acelerados dos corazones.
      En donde la música serán solamente jadeos y suspiros.
      Quiero que el deseo nos invada, nos conduzca, nos levite.
      Quiero lo que deseo, porque deseo lo que quiero.
      Tú sabes lo que es.
      Te quiero y te deseo a ti.
      Tal vez tú puedas llegar a querer, a desear lo mismo.
      Qué bonito sería, esa noche, hasta ver amanecer.


Marco P.

lunes, 23 de enero de 2017

¿Qué más exquisito que una mujer en el acto del amor?,
¿Qué más apasionante que la visión de ella al entregarse?;

Indudablemente nada comparable al instante en que cede,
el momento en que decide no oponerse a ser tocada entera,
el instante en que deja de ser la dueña de su propia voluntad...

Maravillosa la unión de los labios
  anhelantes de besar;
donde empieza un recorrido  de la piel,
palmo a palmo,
poco a poco,
con delicadeza y lentitud;
examinando, primero,
 el rostro, el mentón, la oreja, el cuello.

M.P



jueves, 8 de diciembre de 2016

Mía


En esa marca en su piel,
 de los incisivos y molares, 
 sellada con sangre de tinta púrpura.

 Y ese deseo, que es vicio, 
no queremos parar,
 seguimos con entusiasmo 
 hasta la fusión completa
 de nuestro ser en el otro en su abandono 
completo y en mi tenerte.
¡ MIA! 
¡ MIA!